La música de mi vida: un viaje de descubrimiento y renacimiento (parte 1)
- Sebastián Cerón
- 25 nov 2024
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 14 dic 2024
Introducción: Un Recorrido por la Música
Me alegra poder compartir las historias y momentos de mi vida; siento que es una forma maravillosa de recordar y rendir homenaje a las vidas de muchos seres, así como a mi propio recorrido. En este artículo quiero compartir más sobre mi trayectoria en la música y cómo se ha convertido en una parte esencial de mi hacer creativo en el presente.
Mis Primeros Encuentros con la Música
Desde temprana edad, pude acercarme al mundo musical gracias a las prácticas lúdicas realizadas junto a mis padres, quienes fueron guías fundamentales en el despertar de mi pasión por este arte. En la sala de la casa nos disponíamos para cantar y grabar en casete canciones infantiles, villancicos e improvisaciones, acompañándonos de instrumentos sencillos como sonajas, pandereta, tambor, flauta dulce, y un acordeón azul y blanco que me gustaba mucho. Quién iba a imaginar que, desde entonces, ya comenzaba a invocar la llegada del harmonio (jejeje).
La Academia: Un Camino de Descubrimiento y Frustración
Ya con 7 u 8 años, me inscribieron a los cursos de extensión de la Facultad de Artes y humanidades de la U. de Caldas, empecé con los cursos de pintura, pero rápidamente me mudé a los de música. Allí empecé a familiarizarme con el lenguaje académico mediante las clases de gramática, solfeo, apreciación musical, etc., e ingresé al coro infantil de la misma universidad al cual pertenecí por varios años. Continué con los cursos juveniles pero esta vez me inscribí a clases de piano, en las cuales, para ser honesto nunca me fue muy bien (jejeje) en parte porque no me sentía muy a gusto con la forma acartonada de la enseñanza. Quizás esta sensación de frustración fue la causa principal para dejar de ejercitar la música por algún tiempo.
La Adolescencia: Entre la Música y Otros Intereses
Y así entonces, lejos de la academia musical la vida de este adolescente siguió su curso entre los estudios de la secundaria y la exploración de otros intereses tales como el patinaje, las muchachas, el fútbol y la parranda (jejeje).

El Momento Decisivo: La Elección de una Profesión
Para el año 2000 me encontraba en el último año de la secundaria y se acercaba el momento crucial en el que “tienes” que decidir sí o sí y a cabalidad, cuál va a ser tu profesión por el resto de la eternidad (al menos ese era el pensamiento que sostenía por ese entonces).
¡Vaya sorpresa! Sebastián no tenía muy claro lo quería estudiar en la Universidad. Yo era de esos que hubiese preferido un sabático mochiliando por el mundo, tal como lo hacen los europeos, sin embargo, las finanzas familiares no daban para tanto y la verdad tampoco creo que estuviese muy listo para destetarme en ese momento.
Por tanto, me quedaba básicamente la opción de estudiar algún programa universitario que me llamara la atención aquí mismo en la Manizales del Alma. Por un momento pensé que me gustaría estudiar Biología, sin embargo, por ese entonces creo (puedo estar equivocado) solo se ofertaba en la U. de Caldas la Licenciatura en Ciencias Naturales, y eso de estudiar para ser profe era lo último que yo quería hacer - ¡ay Deus! Por eso esa opción la descarté relativamente rápido. Me quedaba un haz bajo la manga, ¡estudiar música!.
Y aunque la oferta académica era también de Licenciatura, yo me dejé llevar simplemente por las fuerzas geminianas regentes, y pensaba que podría obviar todo lo demás y volverme un monstruo de la batería y, ser un rockstar con la banda que recién habíamos empezado a conformar con Javi un querido amigo de toda la vida y Juancho, otro amigo más reciente que había conocido en el circulo roller.

Ingreso a la U. de Caldas: Un Camino de Amores y Desamores
El caso es que aprobé las pruebas de aptitud y fui aceptado en la Licenciatura en Música de la U. de Caldas. Y empezó para mí un camino de amores y desamores con la academia musical; lo digo porque disfrutaba de algunas asignaturas, pero muchas otras eran para mí un tremendo ladrillo 🥴.
Al final uno le va encontrando la comba al palo y en verdad disfruté de pertenecer a ciertos escenarios musicales de aprendizaje que ofrecía la Facultad tales como Banda Sinfónica a la cual pertenecí durante cuatro años desde el año 2001, al Taller de Ópera de la misma institución durante los años 2004 – 2006 y a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Caldas donde participé como percusionista invitado durante los montajes del año 2002. En paralelo a esta senda de la academia, mi sentimiento de rockstar seguía latente y fui cofundador de otros proyectos musicales comerciales donde mis aportes como arreglista, compositor y productor se suman al del trabajo como baterista.
Proyectos Musicales: De Liquid Film a Peach One’s
Grabé un único single junto a Liquid Film, grupo que tuvo una corta vida artística, pero que da pasó a la conformación de otro proyecto musical fundado en 2004, Llamado Peach One's. Agrupación de rock-pop-electrónico con la cual grabamos un álbum que contenía ocho canciones y que llegó a gozar de buen reconocimiento entre la movida musical alternativa de la ciudad de Manizales.

Kapibara: Nuevas Exploraciones Musicales
Ya hacia el final de la carrera universitaria me sumé a la agrupación instrumental Kapibara, aquí emprendí una exploración musical diferente, enfocada hacia los diversos géneros populares latinoamericanos, en especial los pertenecientes a Colombia y Brasil. Desde el año 2007 y hasta principios del 2010, momento en que la banda se disolvió, realizamos múltiples conciertos en Colombia y Argentina, país en el cual residí hasta el 2011.
El Renacer Espiritual: El Encuentro con el Yoga
Fue precisamente en Argentina, tierra de mi renacer espiritual, donde acontece mi encuentro con la ciencia suprema del Yoga, que llega para abrazar y dar sustento a la transformación de la música de mi vida que tanto anhelaba.
Disfruta del final de esta historia en la segunda parte.
Con amor,
Sebastián.
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